Salud Mental en Emergencias y Desastres: Cuidado de los Equipos de Primera Respuesta

Existen datos de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito de Chile (CONASET, 2017) que refieren que el año 2014 se reportaron 78.445 accidentes de tránsito, que dejaron a 57.885 personas lesionadas y 1.630 fallecidos. Por otra parte, estudios del ámbito prehospitalario refieren que entre los años 2000 y 2005, sólo en la Región Metropolitana se registraron 323 paros cardio respiratorios. (Breinbauer y Parada, 2017) Para este tipo de situaciones críticas y muchas más, existe un grupo de personas que por mandato laboral o por altruismo, realizan acciones para prevenirlas o acudir en respuesta a sus consecuencias, son los equipos de primera respuesta a emergencias. (Bomberos, Ambulancias, Policías, Brigadas de Rescate, etc.)

 

El desgaste profesional a causa de convivir constantemente con el dolor de los demás, la frustración, los conflictos, etc., hacen que el trabajador dedicado a labores de asistencia, intervención, prevención, orientación y atención a la población, esté expuesto a un estrés continuado, y manifieste síntomas de agotamiento físico y psíquico (Organización Panamericana de Salud, 2002).

 

Sin duda que cada situación de emergencia es absolutamente fluctuante, oscila desde un descontrol de una situación súbita (incendio, atropello, paro cardio respiratorio, etc.) al cual acuden los equipos de emergencias con la finalidad de prestar auxilio a las víctimas y mitigar los efectos, hasta dar por finalizado el procedimiento volviendo todo a la “normalidad”. Y es ahí, justo en medio de esa oscilación, que los equipos de respuesta a emergencias están más expuestos a vivir una situación disruptiva que atente contra su integridad, tanto física como psicológica.

 

Los equipos de primera respuesta son los que ocasionalmente se ven sometidos a situaciones prolongadas de alto riesgo, resultando ser éstos los que están más propensos a sufrir algún tipo de deterioro en su salud mental por consecuencia del impacto psicológico que puede causar la asistencia a una emergencia o desastre.

 

La mayoría del tiempo ni siquiera se piensa que el personal de emergencias podría ser paradójicamente tan víctima como los ciudadanos o personas afectadas, sin embargo, existe una escala de víctimas que considera desde el afectado directo del evento, hasta las personas que teniendo que haber estado en el lugar, no se encontraban por alguna razón. Posicionando a los equipos de primera respuesta en el tercer lugar de esta pirámide.

 

Los funcionarios del Sistema de Atención Médica de Urgencia (SAMU), día a día se enfrentan a un sinnúmero de procedimientos que van desde cuadros de descompensaciones de patologías crónicas hasta emergencias de riesgo vital. Es decir, son constantemente testigos del sufrimiento de las personas, y parte del trabajo es lidiar con escenas violentas, por lo cual los funcionarios del SAMU son un grupo vulnerable en cuanto a salud mental se refiere (Taylor, 1987).

 

Los profesionales que se desempeñan en la atención pre hospitalaria, acuden a los procedimientos que son solicitados por la comunidad a través del número de emergencias médicas único y gratuito 131 y las solicitudes pueden ser de diversa índole, ejemplo:

  • Patología Médica
  • Atropello (alta energía)
  • Paro Cardiorrespiratorio (pediátrico genera mayor malestar en funcionarios)
  • Caídas de altura (suicidio o precipitación accidental)
  • Eventos de múltiples víctimas (locomoción colectiva, atentados, etc.)
  • Entre otros

 

En un estudio realizado a trabajadores prehospitalarios expuestos a emergencias se examinaron los síntomas postraumáticos y de depresión en aquellos que estaban expuestos a muerte traumática. Fueron evaluados en uno, cuatro y trece meses después de la exposición. Los síntomas intrusivos y de evitación disminuyeron con el tiempo en la mayoría de los funcionarios, sin embargo, en una minoría significativa se mantuvieron. Aproximadamente el 15% de los encuestados reportaron niveles clínicamente significativos de síntomas de estrés postrauma trece meses después del evento (Ursano y cols., citado en Van Der Ploeg & Kleber, 2003) y otros estudios refieren que entre un 10-20% de aquellos que concurren a un desastre desarrollarán este cuadro durante el año siguiente (Galea, Nandi, & Vlahov, 2005).

 

Esta prevalencia es mayor que la reportada en la población general, y podría incrementar en forma significativa el ausentismo (licencias médicas), bajo rendimiento laboral, conflictos laborales, retiro anticipado, abuso de sustancias, conflictos familiares, suicidio, e incremento del uso de servicios de salud (Kessler, 2000).

 

 

PROGRAMA DE ATENCIÓN DE FUNCIONARIOS EN INCIDENTE CRÍTICO – PAFIC – SAMU ANTOFAGASTA

Considerando lo anteriormente expuesto, y la realidad local (procedimientos potencialmente traumáticos) a la que se exponen los funcionarios del SAMU Antofagasta. Se ha implementado en pro del cuidado de la calidad de vida laboral, el programa PAFIC, el cual contempla las etapas de Prevención, Respuesta y Recuperación- Rehabilitación. Las acciones principales en prevención están orientadas en otorgar herramientas teórico practicas sobre diversas temáticas de atención prehospitalaria (ciclo de charlas y difusión de material de salud mental). En cuanto a la respuesta el uso de primeros auxilios psicológicos (PAP) es la actividad prioritaria en esta etapa, y en la última etapa de recuperación, se realiza seguimiento de la trayectoria sintomática a través de la escala de estrés postraumático PCL-C.

 

Los primeros resultados del programa PAFIC, muestran que el 79% de los funcionarios expuestos a incidentes críticos recibieron PAP y que en general existe una disminución de 10-12 puntos en la escala de síntomas PCL por cada 15 días de administración, lo que, según el centro nacional de estrés postraumático de Estados Unidos, considera una mejoría clínicamente significativa. Lo que hace pensar que la intervención precoz ante la exposición de funcionarios en incidentes críticos, otorgando apoyo psicosocial mediante los primeros auxilios psicológicos (OMS; Protocolo“ABCDE”), además de realizar un seguimiento de la evolución de sintomatología, otorga alivio emocional inmediato y mejora el pronóstico de salud mental consecuencia de la exposición a un evento de alto impacto psicológico.

 

El cuidado y mejoramiento de la calidad de vida laboral de los primeros respondedores, es una convicción en SAMU Antofagasta, “cuidar al que cuida” es tarea primordial y reconoce la alta complejidad en la que se desempeñan sus funcionarios, por lo que proveer a los equipos de emergencias médicas soporte mediante el programa PAFIC, resulta ser un gran avance en la valoración del cuidado del capital humano y de innovación en salud mental de emergencias en nuestro país.

 

 

 

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

Un Aporte de:

Fuente de la imagen principal: Sochiped

Fuente de las imágenes secundarias: Elaboración  Propia y Samu Antofagasta

 

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Nota: Los Datos presentados son información Pública obtenida del sitio web de la Fuente.

 

Los datos fueron convertidos por la fuente, en material particulado PM 2,5 (µg∕m3), a escala Internacional de Índice de Calidad del Aire AQI).

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