Rescatistas: ¿Preparados para el rescate?

En materia de emergencias y desastres, Chile es un país complejo, ya sea por su geografía natural, distribución de asentamientos sociales, culturas familiares, avances tecnológicos, solo por nombrar algunos, los cuales contribuyen a la generación de factores de riesgos, si estos no son identificados y evaluados de forma adecuada por quienes correspondan.

 

La generación de emergencias y desastres en Chile cada vez presentan una brecha cronológicas menor entre cada evento. En los años 2011 y 2016 Bomberos de Chile ha tenido que responder a un aumento de un 22% en relación a la cantidad de emergencias que se atienden, en donde además se debe considerar la ampliación de la gama de emergencias que, a medida que pasa el tiempo, crece cada vez más.

 

Esto ha obligado a bomberos a aumentar sus estándares en cuanto a capacitación y respuesta, proporcionando conocimientos de primera línea. Sin embargo se hace notar la lentitud en cuanto a la implementación de políticas a nivel nacional respecto a psicología de la emergencia.

 

Debemos considerar que la Academia Nacional de Bomberos ha realizado un estudio entre sus bomberos, en alianza con la Universidad de Talca y la Universidad de Mihno. Un destacable trabajo en donde colaboraron importantes referentes en Psicología de la Emergencia en Chile, el cual incluye herramientas importantes para los bomberos en general.

 

No obstante, la implementación ha sido bastante lenta y tales herramientas no se encuentran completamente integradas a las actividades de capacitación de la Academia Nacional de Bomberos.

 

Es importante mencionar que, dentro de la malla tanto inicial como operativa, no se contempla una capacitación respecto a psicología de la emergencia y esta queda a consideración de los cuerpos de bomberos. Destaco que mis palabras no representan un resentimiento ni mucho menos un ataque a mi propia institución, por el contrario, en el presente articulo pretendo exponer la importancia de la psicología de la emergencia, ya sea del bombero, rescatista, y a todos aquellos profesionales dedicados al rescate en su generalidad.

 

El rescatista (comprendamos a estos como el profesional de respuesta en la emergencia) es un profesional complejo, quién debe mantener una preparación constante a través del tiempo, mostrando aptitudes de acuerdo a los estándares de capacitación.

 

El rescatista obedece a objetivos comunes de acuerdo a la configuración de la emergencia, entendiendo además que la prioridad principal es salvaguardar vidas. Por ejemplo, antes de ser rescatista vehicular se debe pasar por una cantidad importante de capacitaciones muy necesarias para poder optar a una especialidad exigente que es el rescate vehicular. Más recuerdo el énfasis que tuvieron los instructores en materias de seguridad personal, pero esta se limitaba al uso adecuado de los elementos de protección personal ante toda situación y el aseguramiento de la escena. Al momento de referirnos a la auto protección psicológica y al trabajo psicológico en víctimas fueron materias tratadas incipientemente.

 

En el extraordinario libro “Psicología de la Emergencia” de Cristián Araya Molina – el cual, a mi consideración, debería ser lectura obligatoria para todo personal de emergencias – expone temáticas a considerar seriamente como por ejemplo.

  • Psico-prevención.
  • Grado de indulgencia en las personas.
  • Características del personal de emergencia.
  • Trabajo psicológico en víctimas
  • Reconocimiento del miedo y su trabajo.
  • Recomendaciones para el trabajo con víctimas.

 

Es en estas ultimas dos en donde quisiera detenerme brevemente y destacar algunos rasgos relevantes que podemos encontrar de forma rápida y sencilla presentes en los rescatistas. En primer lugar indicar que la presencia de miedo es total y complemente natural, por no decir necesaria en las actividades del rescatista. Lo que no es natural es negarlo y auto convencerse que “Yo no siento ni tengo miedo”, podríamos referirnos de miedo al miedo.

 

Un profesional de la emergencia que niega el miedo se convence al tal punto que representa un factor de riesgo importante al trabajo en emergencias. Este rasgo generalmente induce a otros riesgos y podríamos estar expuestos al freelancing en las emergencias.

 

La incógnita esta presente: ¿Si no tener miedo es contraproducente, tenerlo no lo es? La pregunta parece obvia con una respuesta que quizás en primera instancia es dudosa, sin embargo, la respuesta no se basa si es bueno o malo ya que hablamos de una reacción natural la cual es sentir miedo.

 

La pregunta correcta sería, entonces, como saber mis limites con el miedo. Importante tener presente que de acuerdo a la literatura antes mencionada y en base a otros autores, el miedo tiene diferentes fases:

  • Miedo como prudencia.
  • Miedo como precaución.
  • Miedo como prevención y alarma.
  • Miedo como angustia aguda.
  • El miedo como espanto.
  • El miedo como terror.

 

La importancia esta en saber reconocer el miedo y en que fase nos encontramos y como trabajar psicológicamente de forma adecuada.

 

Otro apartado importante es el trabajo con víctimas ya que el rescatista se encuentra frente a una línea psicológica muy delgada entre ser parte de la solución y parte de la emergencia. Un mal trato por parte del rescatista puede generar un aumento de la emergencia y un empeoramiento psicológico en la víctima, por esta razón el rescatista no solo trabaja con sus habilidades manuales, sino que también con sus habilidades psicológicas en forma integral.

 

El apoyo psicológico que brinda el rescatista es estructurado, secuencial, flexible e informativo. No somos verdugos ni mucho menos jueces ante las victimas.

 

La psicología de la emergencia debe dejar de verse como un accesorio en los manuales o capacitaciones en técnicas de rescate, esta debe verse como una materia integrada a las metodologías y trabajarse constantemente a lo largo de la vida profesional como rescatista.

 

Una propuesta que me encuentro realizando actualmente con mi unidad bomberil es la implementación de un botiquín de Primeros Auxilios Psicológicos (PaP), mediante las metodologías expuestas por la Sociedad Chilena de Psicología en Emergencias y Desastres, los cuales presentan un procedimiento claro y sencillo de usar, aplicable por cualquier persona con entrenamiento en donde, además, la mencionada metodología presenta – probablemente el único en el mundo – un estudio de aplicación de Primeros Auxilios Psicológicos en hospitales chilenos dando resultados positivos en los pacientes. El botiquín puede ser usado por bomberos a civiles y a otros bomberos.

 

Bibliografía:

  • Revista Bomberos De Chile Nº49
  • Psicología de la emergencia – Cristián Araya Molina
  • Orientación, protección y cuidado de la salud mental en bomberos voluntarios – Academia nacional de bomberos y autores mencionado en sus paginas.
  • Perfil psicológico en bomberos rescatistas pertenecientes a cuerpos de bomberos de la quinta región – Marcelo Cortez, Piero Oneto, Alfredo Sherrington.
  • Primer protocolo de primeros auxilios psicológicos validados en Chile – http://sochped.cl/noticias/467-primer-protocolo-de-primeros-auxilios-psicológicos-validados-en-chile

 

Un Aporte de:

Fuente de la imagen principal: La Hermandad de Bomberos

Fuente de las imágenes secundarias: Academia Nacional de Bomberos

 

Nota: Las opiniones aquí versadas son de exclusiva responsabilidad de quién las emite. No representan necesariamente el pensamiento de la editorial de este portal y pretenden unir diferentes visiones y/o generar un debate constructivo en torno a la Gestión del Riesgo de Desastres.

Nota: Los Datos presentados son información Pública obtenida del sitio web de la Fuente.

 

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