¿Los Establecimientos de Salud, en el ámbito privado, se encuentran seguros frente a la probable ocurrencia de explosión por Gas?

“¿Se encuentran nuestros establecimientos de salud del ámbito privado, seguros frente a la probable ocurrencia de explosión por gas: riesgos y oportunidades”

 

La compleja emergencia ocurrida el día sábado 21 de abril del 2018, en Clínica Sanatorio Alemán de Concepción tras una explosión por gas, recinto privado de salud más grande del sur de Chile, generó de acuerdo a datos oficiales, la muerte de tres trabajadores y lesiones a 46 personas, esto entre pacientes y funcionarios.

 

Es por eso que debemos reflexionar, sin el objetivo de estudiar en detalle la compleja dinámica que se genera en explosiones por gas, buscando responsables o hacer una apología, si las medidas previstas en la actualidad que gestionan el riesgo en establecimientos de salud en el sector privado, considerando su importante contribución, permiten garantizar en el futuro, la seguridad de personas y entrega oportuna de atención, en especial de aquellos crónicos y con mayor complejidad y evitar además que estos eventos vuelvan a ocurrir.

 

En este contexto, los países de las Américas y de otros continentes, incluyendo Chile, adoptan en el año 2004, el compromiso “Hospitales seguros frente a los desastres”, haciendo referencia no solo a establecimientos públicos y eventos de origen natural, sino de manera voluntaria, además a privados y ampliando su origen como aquí se analiza, con el fin de diseñar con un mayor nivel de protección e implantar medidas de mitigación y preparación en los existentes.

 

En nuestro país en la actualidad La Superintendencia de Electricidad y Combustibles, SEC, tiene el mandato de vigilar que las personas cuenten con servicios seguros y de calidad, en los sistemas de electricidad y combustibles, sin embargo a pesar de desarrollar campañas en diversas épocas del año, su vigilancia es más bien pasiva, o sea ante la solicitud de una autorización por un tercero o ante un evento en que sea convocada por la autoridad.

 

Frente al riesgo de explosión por gas, nuestro país presenta brechas, si se compara con otros países de la comunidad OCDE, puesto que en establecimientos de salud privados, prima un enfoque clínico y economicista en decisiones de inversión en salud, las acciones de seguridad son delegadas a un departamento bajo una visión operativa y no estratégica y se opta además por subcontratar a terceras partes, las que no siempre tienen las competencias necesarias, a pesar de estar autorizadas por SEC.

 

Con el fin de cumplir garantías de calidad, y optar a prestaciones garantizadas por el GES/AUGE, los establecimientos de salud que prestan atención terciaria como es el caso de clínicas privadas, deben someterse a un proceso de evaluación periódico, respecto del cumplimiento de Estándares mínimos fijados por el Ministerio de Salud. A pesar de ser un esfuerzo importante, en el ámbito de seguridad de instalaciones, contribuye, pero no garantiza siempre, la seguridad de las personas, puesto que su verificadores se establecen en solo evaluar riesgo de incendio, existencia de planes de evacuación (no incluyen evaluación periódica y criterios de reentrada) y dar continuidad a servicios que no incluyen instalaciones de gas. En este punto, el riesgo de explosión por gas no se considera en este estándar, quedando fuera del ámbito de revisión, y por lo tanto muchas veces, justificante de inversión.

 

Para el caso de un establecimiento privado, además de la consecuencias que estos eventos ocurran, no solo se encuentran circunscritas a personas, sino también a infraestructura y equipamiento, interrupción de atención, daño en la reputación e imagen y responsabilidad más allá de las contractual, pues se producen daños y pierde la continuidad en la entrega de atención comprometida. Así, alcanzar al menos un nivel mínimo de servicio en el corto plazo, después de estos incidentes disruptivos, se logra en un horizonte más bien lejano.

 

Pero hay oportunidad frente al riesgo descrito, al contar con un Plan de continuidad del negocio, diseñado y puesto a previa periódicamente, donde se podría haber analizado anteriormente el riesgo y sus consecuencias al no establecer decisiones oportunas, incorporando de manera integrada, acciones prospectivas, preventivas, de respuesta y recuperación a las que nos referiremos a continuación.

 

Se habla de una gestión prospectiva, cuando las actividades que se realizan, evitan la construcción de nuevos riesgos, esto probablemente hace referencia al principio precautorio, donde se evalúa por ejemplo la pertinencia de contar con instalaciones de gas en zonas de mayor riesgo, o en el caso que no se presentan alternativas, disponer de sistemas de detección y protección necesarios.

 

Respecto a gestión preventiva, denominadas correctivas en la literatura actual, son las que permiten reducir el riesgo con sus consecuencias descritas frente a aquellos que ya se presentan como latentes, reduciendo la vulnerabilidad no solo estructural, sino también la no estructural (sistemas de protección) y funcional, por medio de una mejor organización incluyendo entrenamiento para una evacuación segura y reentrada, en el caso que sea necesario.

 

Nuestra normativa actual, no obliga a contar con un análisis de riesgos y vulnerabilidad con sus medios de verificación, sino más bien desde lo laboral, tenerlos identificados y evaluados, muchas veces por un profesional no especialista en el área o que no consulta a otros, por criterios de frecuencia y consecuencia, por lo que dado que no existió en el pasado una explosión por gas, se reducirá su prioridad a pesar de sus efectos, es así que deja de ser una herramienta que reduce el riesgo, sino más bien es solo documental.

 

Cuando el riesgo se materializa, se deben establecer acciones de respuesta. Para el caso de establecimientos de salud, no basta solo efectuar tareas de evacuación, sino además de control al convocar de acuerdo al impacto a una organización que logre de manera adecuada aunar esfuerzos en coordinación con otras no sanitarias, establecer perímetros de acuerdo al potencial de riesgo, poner en acción un plan de comunicación e información previamente establecido y entrenado con sus diversas partes interesadas, en este orden: familiares, autoridades y prensa. Si bien los comunicados deben ser oficiales y con fuentes corroboradas, un retraso en la entrega promoverá noticias falsas y la sensación que poco se hace.

Finalmente, es importante que los establecimientos de salud, puedan recuperar de manera temprana la entrega de servicios, en la localización actual u otra, al menos un nivel mínimo, por su importancia para sus usuarios, además que se mantiene el empleo y sostenibilidad financiera de la organización. En este sentido la existencia de seguros reduce la pérdida, pero solo la de infraestructura y equipamiento, la que se pudo haber disminuido previamente con acciones prospectivas y preventivas.

 

Hemos de esperar, que este evento, genere lecciones aprendidas no solo para este establecimiento, sino para la autoridad y el sector en general, que de origen a desarrollar nuevos criterios en la toma de decisión en términos de inversiones que permitan cumplir con el compromiso de contar con organizaciones más resilientes y seguras, como lo establecen en estas materias, los Objetivos de Desarrollo Sostenible y Marco de Sendai para el periodo 2015-2030.

 

 

Un Aporte de:

Fuente de la imagen principal: Diario La Nación

Fuente de las imágenes secundarias: Diario La Tercera

 

Nota: Las opiniones aquí versadas son de exclusiva responsabilidad de quién las emite. No representan necesariamente el pensamiento de la editorial de este portal y pretenden unir diferentes visiones y/o generar un debate constructivo en torno a la Gestión del Riesgo de Desastres.

Nota: Los Datos presentados son información Pública obtenida del sitio web de la Fuente.

 

Los datos fueron convertidos por la fuente, en material particulado PM 2,5 (µg∕m3), a escala Internacional de Índice de Calidad del Aire AQI).

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