A tres años ¿Donde estamos en el Barrio Baquedano?

Terremoto y Tsunami Región de Coquimbo 16 de Septiembre 2015.

Extracto Proyecto Tesis de José Luis Aranda.

 

Para nadie es nuevo comentar que a Chile se le puede decir que es uno de los países más sísmicos del mundo; estos fenómenos adversos de la naturaleza han ocurrido desde que la tierra es tierra y que derechamente sin ser adivino seguirán ocurriendo.

 

Bajo esta mirada entendemos que el terremoto del miércoles 16 de septiembre del 2015 de 8.4 con epicentro en la comuna de Canela, fue de los llamados “tsunamigénicos” o sea que genera Tsunami y que alcanzó entre 200 y 250 kilómetros de longitud en su extensión como fuente sísmica (donde se origina las ondas) Este Terremoto si bien no provocó la muerte de centenares como los anteriores (15 personas según fuente ONEMI) nos presentó que los avances en cuanto alertas y alarmas, tanto sonoras como tecnológicas (mensajería de textos a celulares) sirvieron bastantes, ya que, permitieron determinar en un tiempo muy corto (menos de 5 minutos) que por sus características reunía todas las condiciones de generar un Tsunami; lo que posibilitó la evacuación de miles de personas (más de un millón en las costas de Chile) poniéndose a cierto resguardo.

 

Hoy en 2018 ¿dónde estamos? La seudo-amnesia que nos provoca el tiempo ha casi ocultado el riesgo latente que es vivir en las zonas de inundación ante un fenómeno así y después de estos casi 3 años nos damos cuenta que las condiciones de vulnerabilidad no han cambiado mucho, pues su disposición espacial del territorio sigue con la amenaza, las construcciones han ido en aumento y el barrio de Baquedano, que tuvo mayor impacto negativo se ha levantado (ejemplo de resiliencia ante el evento). Si bien el gobierno trabajó con un plan de reconstrucción (destacando a Serviu y su equipo de Reconstrucción) el cual por más o menos tiempo ha ido reparando las casas afectadas, muchas de ellas muestran su mejor cara y son el fiel reflejo de ponernos de pie y hacer frente a lo que venga. A modo de ejemplos.

 

Sin embargo la relación política que se le dio a este desastre ha tenido una des-articulación, ya que, siempre se miró desde el punto de vista del impacto material que causó como acción de la naturaleza, pero no como el impacto social que originó, en temas como los psicológicos post-traumático a quienes se vieron enfrentados al terremoto y posterior tsunami, perdidas de fuentes laborales, lazos sociales debilitados por una estructura social cortada y otros que nos dejan un mal sabor de boca a la hora de buscar lecciones aprendidas. A ello, y a modo personal de ver las cosas creo que el principal “error” si se puede decir así es ver a este como ya sucedido y que no pasará más, puesto que no ha realizado ningún trabajo de Gestión de Reducción del Riesgo de Desastres con la comunidad Post-Evento.

 

Se cumplió en entregar ayuda en reconstrucción de la habitabilidad en el sitio del suceso, que ya simboliza un riesgo, pero que si se mira detenidamente se llega a entender que es poco probable que los pobladores quieran dejar el lugar, por más que se les exponga y comente del riesgo que tienen, es por ello que se debe trabajar con las comunidades a enseñar que somos un país donde las amenazas están, provocan daños y que por la disposición demográfica del barrio Baquedano, nos hacen más vulnerables a las amenazas externas como un tsunami, pero que también podemos como sociedad con un buen plan y apoyo de quienes configuran y deciden las políticas públicas influir positivamente en la respuesta que tengamos ante un desastre.

 

A reflexión puedo argumentar que el llamar a las entidades encargadas de adoptar una gestión integral en la reducción del riesgo de desastres se hace muy necesario; las Oficinas de protección civil de la Ilustre municipalidad de Coquimbo quien bajo su tutela tiene derechos y deberes en estos casos, (Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades, Artículo N°4, letra i); la baja pro-actividad de Onemi región de Coquimbo, siendo el organismo técnico que debe asesorar a las intendencias y gobernaciones y por sobre todo considerar los “saberes locales”quienes son los que conocen mejor el territorio para formar un Comité de Protección Civil o CPC, que muchas veces es confundido con un COE, permite incluso enfrentar eventos de emergencias con estándares establecidos, coordinados, conocidos y entendidos previamente.

 

En otras palabras, las instituciones de gobierno locales (Intendencia, Gobernaciones, Seremías, etc) hoy en día tienen una tremenda responsabilidad en la gestión del riesgo de desastres, ya sea en la fase de Planificación como en la fase de la Respuesta, abarcando todas y cada una de las etapas del ciclo del riesgo a desastres, es decir, se debe articular las acciones políticas para una prevención efectiva y terminar con los paradigmas y creencias que los desastres son naturales o por azar y que las personas deben tener una especie de “suerte” a la hora de enfrentar estos, pero sobre todo enseñar a la comunidad a ser parte de una comunidad más resiliente, más preparada, más capacitada, ya que, es la clave de poder ser e ir por más.

 

NOTA: Vale destacar que este es un extracto resumen del estudio completo que se puede obtener sobre la Gestión de Reducción de Riesgos de Desastres, conversaciones con la gente, entrevistas e ideas estratégicas de abordar la Gestión de Reducción de Riesgos, desde los quehaceres locales y especialistas, miradas de expertos, de voluntarios e intituciones, etc; a estas temáticas.

 

“Las estrategias de prevención más eficaces no sólo permitirían ahorrar miles de millones de dólares, sino también salvar cientos de miles de vidas. Sin embargo, no es fácil promover una cultura de la prevención. Los costos de la prevención deben pagarse en el presente, en tanto que sus beneficios nos aguardan en un futuro lejano. Además, se trata de beneficios no tangibles, porque se refieren a las guerras, accidentes y los desastres que NO ocurren” (Kofi Annan- Ex Secretario Gral. ONU)

 

 

 

    

 

 

Un Aporte de:

Fuente de las imágenes: José Luis Aranda

 

Nota: Las opiniones aquí versadas son de exclusiva responsabilidad de quién las emite. No representan necesariamente el pensamiento de la editorial de este portal y pretenden unir diferentes visiones y/o generar un debate constructivo en torno a la Gestión del Riesgo de Desastres.

Nota: Los Datos presentados son información Pública obtenida del sitio web de la Fuente.

 

Los datos fueron convertidos por la fuente, en material particulado PM 2,5 (µg∕m3), a escala Internacional de Índice de Calidad del Aire AQI).

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